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Intercambio cultural Vasco-Argentino

escrito por Villa María    jueves, 14 de julio de 2016

Embajadoras de la cultura vasca


vascas

Las ciudadanas vascas Arantzazu Zabala y Garazi Urbieta se encuentran de visita en nuestro Centro Vasco, dirigiendo distintos talleres culturales en el marco del programa Anima Zaitez. En esta entrevista, nos cuentan de la experiencia y opinan sobre la situación actual en Euskal Herria.  

Arantzazu Zabala

Lugar de nacimiento:  Derio (Vizcaya), Euskal Herria.

Edad: 24 años.

Ocupación: Maestra Jardinera.    

Garazi Urbieta  

Lugar de nacimiento: Legazpi (Guipúzcoa), Euskal Herria.  

Edad: 23 años.

Ocupación: Estudiante de medicina.

 

Bienvenidas chicas ¿Cómo están viviendo su experiencia en Villa María, siendo las protagonistas del programa Anima Zaitez?

Garazi: Muy bien, muy a gusto, lo han organizado muy bien. Casi no estamos en la casa, siempre para un lado y otro. Pero muy contentas de cómo nos están tratando y por el entusiasmo que tienen todos acá en Villa María con el desarrollo del Anima Zaitez. Los socios dicen estar aprendiendo bastante con las clases que damos, y para nosotros eso es una gran satisfacción.

¿Se esperaban un recibimiento así?

Arantzazu: La verdad es que no teníamos ni idea lo que venía. Sobre todo porque es la primera vez que se hace en Villa María. Un poco nos sorprendió la verdad, por el acompañamiento y la alegría que muestra la gente.

¿Y cómo fue que llegaron a participar de este proyecto cultural?

A: Lo vimos en las redes sociales. Rellenamos el formulario y eso. Pasamos un proceso de selección, se pusieron en contacto. En principio era para ir a Necochea, pero luego surgió la posibilidad de venir a Villa María y bueno, dijimos que sí. Sabemos que en Necochea se viene haciendo desde el año 2004, es decir que lleva 12 años. Aquí es la primera vez que se hace.

 ¿Y qué es lo que ustedes podían aportar y de hecho están aportando en el programa?

A: Por mi parte tengo conocimiento en danzas, euskera y txistu. Danzas, porque bailo en el grupo desde pequeña en mi pueblo. Se puede decir que es mi pasión. Txistu porque toque hasta las 19 años. Y euskera es mi lengua madre.

G: Danzas, gastronomía y euskera, y algo de pandero. Antes danzaba más, ahora ya no, porque estudio en Donosti. Estoy muy centrada en el estudio y la verdad es que no tengo tiempo para comprometerme con el baile. Pero me encanta.

¿Es normal que los jóvenes en Euskal Herria participen de expresiones artísticas como las danzas tradicionales, por ejemplo?

G: Si, es muy normal, en todos los pueblos hay grupos de baile y eso. Es una tradición muy arraigada.

¿Qué han podido descubrir de la cultura argentina?

A: La comida sobre todo! (risas). El asado, que no encantó. Eso, los choripanes y las empanadas fue lo que más nos gustó. Pero en general todo, nos gusta mucho Argentina, la gente súper bien. No hemos tratado mucho con gente fuera del Centro Vasco, pero podemos decir que estamos muy contentas con el recibimiento que nos han dado.

¿Qué reacción tuvieron al ver el movimiento cultural que hay en los centros vascos de Argentina, y en particular de uno como el de Villa María?

A: Nos sorprendió mucho. Nos podíamos imaginar que iba a haber movimiento y mucha raigambre, mucho amor por lo vasco. Pero nunca nos imaginábamos que iba a ser tanto. 

G: Yo creo que lo viven mucho más de lo que lo viven los vascos. Porque allí mucha gente ni se interesa por el tema del vasquismo, de la cultura. Y aquí vemos un interés muy grande de los socios del Centro Vasco. Están en la otra punta del mundo, y sin embargo lo viven un montón. Para mí que sí, que lo viven mucho más que nosotros, definitivamente. Todos quieren ir allí, a viajar y conocer. Y de repente nosotros que vivimos en Euskal Herria no lo valoramos tanto. Es curioso.

Sin embargo ustedes decían que en Euskal Herria los aspectos relacionados con el folklore se aprenden desde muy pequeños…

A: Si, pero no todo el mundo es que va a realizar actividades culturales de niños. Hay que diferenciar que en Euskadi hay mucha gente euskalduna, que tiene compromiso por las raíces y demás, y mucha otra gente que no, y que de hecho no le interesa. 

¿Cuál es su relación con los movimientos y actividades políticas en Euskadi?

G: Bueno, aparte de las actividades que hacíamos de niños, siempre tratamos de participar en los movimientos políticos que se dan, marchas y demás. Además, nos involucramos en eventos que tienen que ver con la difusión del euskera, aportando nuestro granito de arena.

¿Cuál consideran que es el pensamiento en general  de los jóvenes de Euskadi sobre tema vasco a nivel “político”, por así decirlo?

A: En mi entorno, los de mi generación, la mayoría son todos de una línea independentista. Es decir, que piensan que Euskal Herria es un país aparte, que no se sienten españoles ni franceses, sino vascos. Pero eso dentro de mi entorno social. Fuera de eso, la verdad es que hay de todo y está muy repartido.

G: Tampoco es un tema que lo hablemos demasiado. La gente no da mucho su opinión sobre ese tema. Hay mucha gente que ni siquiera le interesa, y cada vez más ocurre eso lamentablemente. Incluso en los últimos tiempos se da el fenómeno de personas que hablan desde el independentismo pero impulsados por temas económicos, y no por la identidad en sí. Yo incluso no veo esa ilusión en la gente en general.

En cambio desde acá nosotros pensamos que es mucho más fuerte ese sentimiento independentista.

A: Bueno, que hay una fuerza importante también es verdad. Yo creo que ese sentimiento Euskadi tuvo su momento tiempo atrás, de tener esa ilusión. Pero hoy en día se ha desgastado. Eso no quiere decir que desaparezca, todo lo contrario. Pero el momento actual es complejo.

¿Y qué postura tienen ustedes respecto al tema?

A: Yo si estoy a favor de la independencia, porque me siento euskalduna y no española. Y si tengo que decidir algo quiero decidirlo yo, y no que los españoles lo hagan por mí. Creo que son países muy distintos, con otra cultura, otras costumbres, otra idiosincrasia en general.

G: Yo también. No me identifico con la cultura Española. Aparte de que no comparto las políticas españolas. Euskadi ha sido un pueblo muy oprimido, que ha sufrido mucho. Y ahora tiene que compartir una nación con su opresor. Pues que a mi no me cierra eso, me parece muy injusto.

A: Digamos que uno no se siente muy a gusto viviendo con el enemigo en casa.

Desde su perspectiva ¿Cómo se podría revertir el escenario que plantean?

G: Me parece que tiene que haber un cambio de estrategia, para que el movimiento vuelva a tener fuerza entre la gente. Acaso otro gesto político, otras ideas. Con el tema del gure ezku dago lo podes ver. Al principio tenía mucha más fuerza, y con el tiempo se ha ido desinflando. Hay que ver que se puede hacer para reflotar el sentimiento, las nociones de libertad.

¿Esa es la situación, Incluso en el contexto actual, con Escocia y Cataluña, por sólo citar algunos países, dando pasos muy importantes en ese sentido?

A: Si, yo creo que al movimiento le falta un liderazgo político. En mi opinión los partidos que tienen ideología vasca deberían unirse para tomar fuerza, para enaltecer esa idea y que se pueda hacer algo. Si no, todos por separados y peleándose es muy difícil.  

G: También está el tema de que la gente no se interesa por el tema, porque en realidad no se interesa por nada. Eso es un poco a nivel mundial me parece, que la gente no se involucra, no se interesa. Como que le da igual. Pero repito: creo que es un fenómeno global, no exclusivo de Euskadi.

¿Que sentimientos les genera esta situación que describen?

A: A mi me provoca rabia.

G: A mi pena.

¿Y porqué, en cada caso?

A: Pues porque uno siente que todo lo que ha dado en ese sentido, se está quedando atrás, como que no ha servido de nada. Igual todos tenemos la culpa de que esto esté ocurriendo. Será que no hemos hecho las cosas lo suficientemente bien como para que la gente se entusiasme y se involucre.

G: A mi me da pena porque es desilusionante. Una se da cuenta del poder de manipulación que juegan los medios por ejemplo, y genera tristeza. Como nos manejan a todos, como nos tienen como ovejas, mañatados… sí, me da pena.

 

 

 

 

 

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